10 marzo, 2014
| Escrito por Miriam Roberto Velert

El pasado sábado se produjo la misteriosa desaparición de un avión de Malaysia Airlines que volaba con destino a Pekín, quedando fuera de los radares tan sólo una hora después de despegar del aeropuerto internacional de Kuala Lampur y temiéndose que el avión se haya accidentado en el mar de la China Meridional.

El Boeing 777-200, no presentaba ningún problema a priori ni emitió señal de alarma alguna. A bordo del mismo viajaban 227 pasajeros y 12 tripulantes, en su mayoría de nacionalidad china.

Durante la investigación del accidente se descubrió que un austriaco y un italiano no se encontraban a bordo a pesar de figurar en la lista de embarque y cuyos pasaportes habían sido robados en Tailandia, lo que provocó que las autoridades no descartaran un posible ataque terrorista. Recientemente la policía tailandesa ha confirmado que un hombre iraní, Kazem Alí, fue quien pagó el billete de avión de estos dos sospechosos. Sin embargo, a pesar de haber identificado a uno de los dos pasajeros del avión, las autoridades tailandesas han decidido no revelar su identidad.

Actualmente continúa la búsqueda de los restos del Boeing 777-200, extendiéndose por las costas de Vietnam y Malasia y participando en la misma más de 40 barcos, aviones y helicópteros de nueve países.

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